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#Maternidad Cuando el dolor es parte del crecimiento

Las niñas

La maternidad tiene cosas que no te cuentan y las vas aprendiendo en la medida que van creciendo los niños y niñas que nos rodean. Definitivamente una de esas cosas es que CRECER DUELE.

Sofía pre adolescente En mi último post les conté por varias cosas que estoy viviendo este último tiempo. Es complejo vivir el “estar en el hoyo” con hijos, hijas en mi caso. 

Durante este tiempo recordé como fue mi infancia, en general fue “fácil”, en el sentido que soy la hija mejor de un clan de 4 hermanos. Nacida después de 18 años del menor de ellos. Habían muchas cosas en que tuve 4 papás, mis tres hermanos y mi papá. Con una mamá super protectora -creo que ya saben de dónde saco lo leona y mamá aguerrida que soy-. Entonces hubieron momentos de mi infancia donde básicamente lo pasé bien.

Si recuerdo varias cosas duras de mi vida, peleas, malos tratos, mis papás no eran el ejemplo de pareja que debía tener. Creo que eso me hizo cometer muchos errores, porque AMIGAS quiéranlo o no, nuestros padres y las decisiones que ellos tomaron nos marcan en la vida. Terrible, ahora con el tiempo me he dado cuenta de este hecho que quizás no es el más agradable de todos.

Cuando empecé a mirar a las niñas y su crecimiento, recordé de las crisis de crecimiento que sufrieron Sofía y Olivia cuando estaban full lactancia, esos momentos en que una estaba pegada con la guagua en la teta, casi sin poder ir al baño, porque las dejabas al lado de la cama solo para ir a buscarte unas galletas y sobrevivir un rato al hambre infernal y paf! despertaban gritando y mañoseando porque necesitaban mamá.

Sofía pre adolescenteDespués de pasar por esa etapa infernal de la lactancia -porque si bien es maravilloso dar pecho, porque te ahorras un montón de dinero y por supuesto compartes un tiempo maravilloso, apego y esas cosas- comienzan a moverse y a caerse, no vamos a decir nada sobre las caídas de la cama, pero tiene que ver con el movimiento.

A pararse y a caerse, luego a caerse y a pararse de nuevo. Así se van hasta que logran la famosa estabilidad que los hace avanzar en una etapa del desarrollo. Pero lo que no te dicen es que duele verlos caerse, golpearse, y te duele ver que ya no es la hija bebé se hace un poco, que creció, que se pegó un estirón. Que de un día a otro paf! ya no es la hija de siempre, la bebé que tenías que mover en el coche, que quiere su independencia aunque duela.

Duele entregarlos en la puerta de pre-kinder y duele verlos partir y comenzar una nueva etapa -ya les hablaré del cambio que han tenido las niñas con esta nueva etapa en el colegio-, y a ellas también les duele cambiar de curso, les duele también ver como partes en el primer día.

Y así cuando veo a Sofía tan grande, y veo que sufre descubriendo su nuevo ser y que para ti también fue muy complejo pasar esa etapa de bebé a niña -es interesante cuando tu les dices que son niñas, y te dicen que son bebés, luego cuando van creciendo y quieren volver a ser bebé-.

La importancia de los pequeños detalles

Y vamos… ¿cómo superamos esta etapa dolorosa, demasiado dolorosa para algunos? Y que sorry NOT SORRY pero jamás pasa, sigue doliendo siempre, aunque sepas que duele.

Y aquí vienen los pequeños detalles:

  1. Darle importancia a la ropa: increíble pero cierto, la ropa cuando van creciendo es un factor diferenciador, me di cuenta cuando un día Sofía me habló de la ropa y lo incómoda que se sentía con lo que llevaba puesto. Difícil de comprender a un comienzo cuando claramente vas a las tiendas y todo es caro -vamos! por tener un blog no soy millonaria-. Ahí me propuse cambiarle el clóset, pero gracias a una Hada Madrina no fue necesario tomarme un año en cambiarle el clóset, me tomó una tarde y un rico helado, más una conversación. Y al llegar a casa increíblemente Sofía cambió esa sensación de pequeñez que tenía y enderezó su espalda y se sintió bella. Así de simple.
  2. Darles tiempo que vuelvan a “ser bebé”: quizás es una tontera, pero hay veces que todos necesitamos volver a la infancia porque nos sentimos seguros ahí. Y es bacán, eso mismo hay que hacer cuando quieres que sean grandes pero tienen esas “guagüitas” como yo les digo. Lo mejor es darles un espacio de guagua un tiempo y luego volver a la vida normal. Recordarles que aún estás ahí y que serán tu bebé.
  3. Asumir que te duele: si, porque pucha que es difícil hablar de los propios sentimientos con nuestros hijos, decir que te encantaría que fuesen niños toda la vida, pero también fuimos niños y crecimos porque es parte de la vida, y que no siempre es fácil, por eso aprovechen todo lo que más puedan. Porque es la forma en que pueden aprender más de cada etapa que viven.

¿Cómo se sienten viendo el tiempo pasar?

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