Los míos, Todo

#HistoriasdeMamá Tomar la decisión de separarse

No había querido escribir sobre mi separación, pero una de las cosas que siento es que debo echar para afuera, guardé muchas cosas que me han hecho mal, y hechos que sucedieron en estos últimos días me dejan claro que necesita botar. Este espacio lo creé para eso, para desahogarme de las cosas que considero que necesitan salir de mi corazón.

El amor no es como en las películas.

¿Se han dado cuenta que el amor no es como las películas? Debo decir que desde pequeña deseé tener ese amor de Cenicienta, que me rescataba de la bruja malvada -mi madre, que de bruja tiene harto, pero de malvada bien poco-. Creí que era fácil encontrar un amor así, y así me metí en relaciones bien tóxicas, esas relaciones que son dañinas, donde aguantas cosas que NO debes aguantar por amor. Porque el amor ES RESPETO hacia la otra persona, considerarla un igual, tu pareja, no una cosa que se cela.

Así, durante un tiempo, después de haber tenido a Sofía, estuve en terapia para aprender qué es lo que quería de una pareja. Porque en serio, después del gran quiebre que fue tener a Sofía como mamá soltera, en circunstancias bien complejas, ameritaba sanarme, aprender de mis errores y también de ver como repetí patrones.

Cuando conocí al amor de mi vida, seguí creyendo que todo esto era como en las películas y se me olvidó que las parejas, en la vida real, tienen problemas, pasan momentos malos, que en la convivencia pasan cosas que no están en las películas, desde ponerse de acuerdo para armar un living hasta levantarse los domingos. Además, siempre estuvo la Sofía, entonces, “no tuvimos la vida loca de parejas pre hijos”, no viajamos ni hicimos esas cosas que hacen las personas normales cuando han encontrado a sus amores.

Las películas nos dan referencias como el Sr. Darcy -en Orgullo y Prejuicio- donde con hermosos sonetos te dicen que te aman, que te darían el cielo y la tierra, que te bajarían la luna o te comprarían una estrella. Donde vez que alguien puede caminar por el barro, al amanecer, muerto de frío, para decirte que te ama. Pero eso es solo una parte del amor, una parte quizás la más linda, en el coqueteo, en el periodo de enamoramiento, ese periodo que a todas nos gustaría quedarnos pegadas.

Las películas son geniales, nos hacen sentir mariposas en la guata, nos hacen incluso imaginar ideas para reconquistarnos, las películas nos divierten, nos hacen llorar, nos sacan la pena… las películas son solo eso, películas.

Las parejas son más que solo amor.

Suena extraño este título, pero si es cierto, las parejas son más que solo amor. Ese amor de películas. Las parejas son compañeros, partners, amigos, confidentes, disfrutan de cosas por separado -porque no puedes ahogarte ni ahogar al pobre sujeto que quiere pasar la vida contigo- pero que también disfrutan estar juntas, tener puntos de encuentro.

La vida con dos hijas, con una enfermedad maldita que te hace sentirte menos, porque no te puedes mover, trabajar freelance y que tu pareja trabaje full noche, llevar la casa y actividades varias, no verse durante muchas horas y así un suma y sigue que va mostrándote que la vida es muchísimo más que solo amor.

La vida en pareja se hace de a dos, que si bien, hay momentos en que una puede o no tirar la relación más que el otro, en algún punto de la vida, hay momentos de encuentro, momentos en que puedes ser tu mismo con tu pareja, más allá del sexo o de dormir en la misma cama. Porque es abrazarse, mirarse, darse palabras de amor en todos momentos, que a pesar del cansancio ahí están, ambos, cómplices y confidentes, que esos días fuertes son solo eso, un día fuerte más.

Cuando el cansancio te la gana, pero te la gana la vida entera, te la gana cuando miras a esa persona y quieres salir huyendo y dices: ¡QUÉ CRESTA PASA! y a pesar de que le metes todo el esfuerzo, las ganas, el empuje vez que las cosas no dan para más.

Algunas veces los caminos se separan.

No les voy a mentir, no fue falta de amor. Se fueron separando nuestros caminos frente a nuestros ojos. Y es difícil tomar la decisión de decir: me quiero separar de ti.

Porque hay historias, fotos, recuerdos, romances, cosas lindas y también cosas feas. Es una persona con la que crecí espiritual y físicamente. Me vio desnuda, con mis fallas, con mis rollos, pero también me vio bella y radiante. Aún más te duele cuando tienes hijas y quieres que tengan la “familia perfecta”.

Los caminos se separan, pueden ir por caminos paralelos, pero quizás ya no hay puntos de unión que hacen que estos caminos vayan a ser complementarios, al revés, cada vez que intentan volver a unirse chocan. Y CHOCAN FEO. Más aún cuando hay menores de edad involucrados, sabes que no puedes darle un ejemplo así… de verlos chocar cada vez que quieren encontrarse.

¿Se han puesto a pesar qué ejemplo le das a tus hij@s de como se construyen las parejas?

Hace un tiempo y hace un par de días, conversando con él, con quién después de tomar esta dolorosa decisión -obvio que duele!… no es gracioso separarse con quién llevas más de siete años de tu vida- hablamos de qué ejemplo le estábamos dando a nuestras hijas. Ser el ejemplo en la vida de los padres es un tema, porque nadie quiere ser el ejemplo de nadie, pero los papás no podemos abstraernos de este rol. De ser el ejemplo: ¿queremos que las niñas escojan amores que las traten mal? ¿queremos que ellas sepan cuando parar si una relación va mal? ¿queremos que nos vean peleando por tonteras y que estas peleas salgan de control? ¿queremos que vean como sus papás se dejaron de respetar? ¿cómo le demostramos a nuestras hijas que si sus relaciones de pareja van mal pueden contar con sus padres de igual manera?

Las parejas se construyen con bases de amor, respeto, complicidad, reciprocidad, de disfrutar la vida juntos. Pero cuando al construir vamos haciéndolo mal, es obvio que se caen los soportes porque quedaron fallas en la construcción. Si! se puede arreglar, pero muchas personas no están dispuestas a hacer el trabajo de reconstruir, porque no es fácil ni mucho menos barato.

¿Se puede reconstruir? SI, obvio, por eso existen las terapias de parejas, los especialistas en este tipo de problemas, pero cuando ya no hay interés, y de a poco las partes NO quieren tomar el toro por las astas y se siguen dividiendo los caminos, te das cuenta que sigues en ese camino paralelo pero separado que es la maternidad y la paternidad cuando te separas. 

El amor siempre estará.

Así como lo leen: el amor siempre estará. Porque amar no es un sentimiento que se destruye, es un sentimiento que transforma la vida de la gente, que nos moviliza a ser mejor persona, que nos hace que construir y no destruir. El amor me moviliza a seguir amando a ese ser que estuvo conmigo siete hermosos años, que a pesar de que las cosas se fueron desviando y nuestros caminos se separaron, amo haber disfrutado, aprendido, haberme conocido, haberlo conocido.

Se que el “dolor de lo que no fue” se está transformando en alegrías de mi día a día. En disfrutar esta vida juntos pero separados ¿ustedes creen que lo sacaría como una espinilla y trataría de taparlo? No pues… así no puede ser la vida: sacando gente cuando te rompen el corazón. Hay momentos que tendremos que compartir y que mejor que compartirlos con alegrías, porque nuestras hijas verán esta mejor versión de nosotros. 

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