Educación y Estimulación, Maternidad

Atentos que los niños también se estresan con el fin de año: TIPS Y MÁS

Por Fundación CAP.

  • El rol de los padres es fundamental para apoyar a los hijos que, con la llegada del fin del año escolar, muestren síntomas de ansiedad. El Programa Aprender en Familia de Fundación CAP detalla algunas claves para combatirla.

estrésEn unas semanas el calendario marcará el último mes del año y con ello es probable que la ansiedad se tome las salas de clases. La presión de las notas y el riesgo de repitencia pueden afectar a los alumnos, provocando síntomas propios del cansancio acumulado luego de un arduo proceso de exigencias escolares, reduciendo la capacidad para disfrutar y adaptarse. Los padres cumplen un rol fundamental en este momento, como lo explica el programa Aprender en Familia de Fundación CAP.

“Es recurrente que los niños estén más sensibles en este periodo, pudiendo afectarse más fácilmente frente a situaciones cotidianas con comportamientos irritables, reaccionando con más impulsividad y tolerando menos la frustración. Incluso pueden presentar malestares físicos como dolores de estómago, de cabeza o musculares”, explica la psicóloga Natalia Mondaca, del programa de Fundación CAP. Por eso es importante que los papás presten atención y se hagan parte de ese proceso, sobre todo cuando los síntomas persisten por un periodo prolongado de tiempo o se agudizan, lo que hace aconsejable pedir ayuda profesional.  

La especialista recomienda que el trabajo para conseguir logros académicos sea afrontado de manera equilibrada durante el año escolar completo. “Ello implica prepararse adecuadamente para cada desafío de aprendizaje, cumpliendo a tiempo con las distintas tareas, trabajos asignados y evaluaciones”, explica. Esto no solo ayuda a que no se acumulen objetivos por cumplir, sino que aporta a que el aprendizaje sea un proceso continuo y significativo, evitando así el agobio que surge cuando se deja todo para el final.

Consejos prácticos:

  • Cautelar que los hijos duerman las horas necesarias para lograr un mejor descanso.
  • Proporcionar una alimentación sana.
  • Acotar la exposición a dispositivos electrónicos (consolas, celular, tablets, etc.) y equilibrar los tiempos para cumplir con las exigencias escolares y los espacios de recreación.
  • Ayudar al adolescente a visualizar su carga académica y a organizarse a tiempo. Guiarlo con calendarios, cronogramas o, para los más tecnológicos, las alarmas en sus aparatos electrónicos (sin abusar de estos). Su planificación debe incluir estudio, descanso, amigos, deporte y familia.

 

Padres aliados del colegio

Para favorecer un aprendizaje gratificante y satisfactorio, este debe ser vivenciado por los alumnos como algo paulatino, sistemático y frente al cual van siendo más responsables y mostrando mayor autonomía para enfrentar los desafíos de cada año. En relación a esto, la psicóloga del programa Aprender en Familia señala: “Es fundamental que los padres generen una alianza con el colegio que contribuya al desarrollo integral de niños y niñas”.

“Los adultos deben transmitir confianza y altas expectativas de que sus hijos serán capaces de enfrentar el aprendizaje de esta manera”, destaca Natalia Mondaca. “Si un niño o joven no se siente capaz, difícilmente podrá motivarse y comprometerse a estudiar. Partir de nuevo  implica  volver a confiar en que, con la ayuda de sus papás y del colegio, podrá superar sus dificultades, ya sea para aprender o relacionarse con sus compañeros”, agrega.  No obstante enfatiza: “No son los apoderados los que se tendrán que hacer cargo de este proceso de aprendizaje, sino acompañar, apoyar y estar siempre disponible para ayudar en lo que necesite su hijo. Sólo ayudándolo a confiar en sí mismo y en sus propias habilidades, él se atreverá a enfrentar desafíos académicos, sociales y emocionales”.

 

El programa Aprender en Familia, creado y desarrollado por Fundación CAP, ha beneficiado a cerca de 36 mil estudiantes y sus familias, de un total de 89 establecimientos educacionales, abarcando desde salas cunas y jardines infantiles públicos hasta liceos, ubicados en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Biobío. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes –en su mayoría con alta vulnerabilidad social– involucrando a los padres y/o apoderados en su proceso educativo, y potenciando la alianza Familia-Escuela. Con una duración de tres años, es un programa único en Chile, y contempla el trabajo sistemático en tres áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, capacitar a apoderados para potenciar sus habilidades parentales y fortalecer las redes de apoyo.

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