Los míos, Maternidad, Vida Cotidiana

Mi aventura en el hospital

Estas son cosas que solo me pueden pasar a mi. Y todas seguidas.

Hace unas semanas me había dado sinusitis, fui de urgencias a la Posta que está cerca de mi casa porque necesitaba que un ser humano con estudios de médico me dijera que el dolor de cabeza que tenía no era solo dolor de cabeza -reconozco que llevaba varios días aguantándome el dolor solo por capricho, porque me da lata tener que ir al médico-.

Aventura en el HospitalAhí me dieron dos remedios que me hicieron terrible al estómago, y que seguí tomando porque prefería un dolor en mi estómago que bichos en mis fosas nasales -para que vamos a estar con cosas-.

Esa semana me dolía mucho el estómago, tanto, que en un momento suspendí los remedios sin consultarle a nadie porque no tenía ánimos de ir nuevamente a la Posta a que me dijeran que no tenía nada. Nos fuimos ese fin de semana a la playa, específicamente a Maitencillo, ya que Feña tenía que ir a hacer unos negocios y le dije que nos llevara para que -alguna vez en la vida- saliéramos fuera de Santiago. Todo iba bien, hasta que un día me levanto con un gran dolor en el útero, pero luego se me pasó. Obvio, pensé que era una infección típica de esas que te agarras cuando vas a la playa, pero no.

Aventura en el Hospital
Algún día entenderán que me llamo María de los Ángeles no María

Seguía con mis dolores de estomago, pero seguí, porque filo, hay que seguir (además soy freelance entonces no podía dejar todo tirado).

Llegamos a Santiago, aproveché de descansar lo que quedaba de día y listo… al día siguiente amanecí terriblemente mal, mucho dolor y me dije “fue lo que comí” (aunque no había comido nada muy anormal).

Con suerte pude atender a Sofía para que se fuera al colegio y seguí con malestares, ahí dejé todo tirado y me fui a urgencias, donde nuevamente me diagnosticaron gastroenteritis medicamentosa, porque los remedios fuero tan fuertes que dañaron mi estómago, pero… no contaban con que a la vuelta de urgencias me volvería la fiebre y todo para atrás de nuevo.

Después de la reunión que tuvo Feña con su socio, entre ambos me agarraron y me llevaron a urgencias porque tenía 40º y mucho dolor en el sector de mi estómago pero que se irradiaba a todas partes. Debo haber delirado de lo lindo, porque me acuerdo como de tres cosas: estaba tapada con mantas a morir, me retorcía para todas partes y no sé como me subieron a la camioneta y llegamos a urgencias.

Aventura en el Hospital
La tele de la discordia

Ahí me hacen pasar y me dicen: quizás tenga apendicitis y mi cara se transforma absolutamente en una bola de dudas, con fiebre, mal. Me derivan a otro Hospital para que puedan hacerme exámenes y descartar la apendicitis y ahí estuve toda la noche. Entre exámanes, sacadas de sangre, suero hasta un scanner donde aparece que tenía algo, pero que no era apendicitis: era un quiste infectado.

Me envían a casa a cambiarme de ropa e ir NUEVAMENTE a otro Hospital porque en el que estaba no tenían ginecología.

Nos vamos con Feña, paso a revisión y me miran con cara rara y me dicen: te vamos a internar, tenemos que descartar que tengas un absceso en una trompa o algo peor… les juro que fue lo peor de la vida.

Ahí estuve esperando un tanto a que me subieran porque no habían camas, tenía hambre y no me podían dar comida hasta saber si tenían que operarme.

Así es como comenzó mi aventura en el hospital, donde el primer día no comí nada pero nada de nada.

Aventura en el Hospital
De alta todos felices!

Feña se portó un 7, de hecho las chicas de la pieza se sorprendieron cuando me trajo mi bolso con todo lo que necesitaba, porque TRAJO TODO LO QUE NECESITABA, y me dijo que no me preocupara por nada, que me dedicara a estar ahí tranquila, me trajo lápices, libros y lo máximo de entretención posible, porque no teníamos ni televisión – o sea teníamos, pero está prohibido-.

El segundo día fue crítico, me hicieron una eco y aparecía “algo” así como el demogorgon de Stranger Things pero en la versión de la segunda temporada jajaja, pero tampoco estaba con fiebre como cuando llegué el primer día y no me sentía “precisamente mal”, como otras chicas.

Entre esas noches de hospital, las tardes mirando el techo, hicimos un buen grupete de amigas en la sala, nos reíamos harto, entonces esos días pasaron rápido y fue muy entretenido. Debo reconocer que dormí muchísimo, recuperé casi todo el sueño atrasado. Además me pasaban los remedios y caía rendida, dormía una hora de seguido.

Después de varias revisiones el doctor decide dejarme 48 horas más para ver el efecto de los antibióticos, porque a pesar de que estaba “aparentemente bien” había algo que estaba ahí, haciendo ruido.

Cuando me dieron de alta fue un momento con sentimientos encontrados, reconozco que amé poder dormir y no preocuparme de nada, pero nada de nada, pero también echaba de menos a las niñas, quería bañarme en mi casa, no tener la vía puesta en el brazos, poder comer cualquier cosa, estar tranquila ahí en casa.

Aventura en el Hospital
Las Chiquillas… nos debemos un carrete jajaja

Al final, después de la conversación con el doctor que me atendió, lo que tuve fue un PIP o proceso inflamatorio pélvico, es decir: una bacteria/bicho/infección subió por mi útero y se alojó en un ovario o quiste ovárico y creó una inflamación con tanto dolor que parecía que fuera apendicitis.

¿Pudo ser peor? Según el doc si, en el fondo, como estuve tomando antibióticos antes, y llegué a urgencias a tiempo no fue necesario operarme, que era el mayor riesgo, pero creo que esto me dejó una lección interesante: NO DEJARSE ESTAR.

Nuestro útero es igual de importante y si hay algo que duele, huele mal o molesta es necesario ir a la matrona o al ginecólogo para que haga una revisión. Yo reconozco que sentía que había algo mal, pero lo atribuí al estrés que he tenido este tiempo, pero no fue así.

Gracias a todos los que estuvieron preocupados por mi, porque me di cuenta de la cantidad de personas que me siguen y siguen mis aventuras.

Espero no volver al hospital eso si. Jajaja.

Aunque varias mamás se sumaron a mi campaña por un Bono Pad mamá Feliz, que incluya hospitalización por una semana solo para poder dormir.

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