Sobre La ballena de la discordia y algunos tips de seguridad en internet

Ya pasó el fenómeno de la ballena azul, ya la gente no lo está compartiendo como loca de la cabeza o corriendo en círculos como en un capítulo de Los Simpsons, tomándose la cabeza y gritando: “¡¡¡qué alguien piense en los niños!!!”

meme los simpsons niños

Ya pasó toda la histeria colectiva de saber que había un juego, que era muy envolvente para jóvenes vulnerables emocionalmente hablando, donde podían, incluso perder la vida.

Pero después de esta vorágine algo nos quedó claro: muchos papás y mamás no tienen idea que cosas ven los niños y jóvenes en internet. Si, porque lo noté por la histeria colectiva y el pánico que corrió por cuanto Whatsapp de grupo de apoderados, por cuanta reunión de apoderados monopolizada por ese tema, y por qué muchos papás se vieron de manos atadas sin saber cómo enfrentar este tipo de problemáticas.

Y no es que esto sea algo nuevo, como muchos dicen, muy por el contrario, esto es de siempre. Las cadenas, los cahuines, las pollas, etc. Siempre recuerdo el día que me entregaron una vela que tenía que prender no sé cuántos días, regalar tres velas más para unas amigas y hacer no sé que cosa -quizás alguna de ustedes recibió esa cadena por ahí por el 2000-. 

No es algo nuevo esto de creer sin medir las consecuencias. No se acuerdan del caso de “Miguel Angel” el chico ese que iba al monte y que veía a la virgen, mucha gente dejó su trabajo por creer, hacían procesión, invertían tiempo, plata y esfuerzo por ese tipo de creencias.

Y si, mucha gente fue engañada.

ballena azulEl reto de la ballena azul es lo mismo, con la diferencia que llega a un grupo de personas que aún no tiene su completa capacidad de razocinio entre lo bueno y lo malo, lo que me afecta, afecta a los demás y que además puede causar grandes problemas.

Y aún más se potencia con padres y madres que no conversan, que viven en función del celular en todas partes, que no establecen líneas de comunicación con sus hijos desde pequeños, y que no miden la tecnología.

Hace unas dos semanas hicimos un En Vivo con la Pame de 100% Mamá donde hablamos esto. Sobre la tecnología y los niños.

En el fondo hay varios temas entremedio pero lo más importante y rescatable es lo siguiente:

  • Las líneas de comunicación se establecen desde muy pequeños. Es decir, conversarles desde que están en la guatita de la mamá, contarles donde están, preguntarles como se sienten sin recriminar, encontrar técnicas para que de a poco te conversen las cosas que hacen en el día, creerles sus relatos y no juzgarlos -algo que cuesta mucho-.
  • Límites al uso de la tecnología: hay edades y edades para el uso. La tecnología está y es parte de la vida en la que vivimos. No podemos detener su uso, pero sí podemos aprender a establecer límites, condiciones de uso, aprender a usar en caso de que los papás no sepan -aún hay generaciones que no están tan interiorizadas-, establecer lugares comunes donde todos puedan usar la tecnología, ya que con eso podemos compartir y cerciorarnos que están usando correctamente los aparatos tecnológicos.
  • Informarnos y ocuparnos, más que preocuparnos. Eso es clave para no causar pánico colectivo. ¿Queremos que nuestro hijo o hija confíe en nosotros? Entonces demostremos que somos adultos y que tenemos la capacidad de investigar antes de generar un juicio, que tenemos las herramientas para escuchar como también para saber qué medidas tomar. Funar en las redes sociales sin ir a la Policía es un delito, que puede ser penado.
  • Conocer los filtros de restricción como también las instituciones a las cuales acudir ante un peligro inminente. Entender que las plataformas las usamos los humanos y podemos configurarlas a nuestro gusto para que la gente que queremos que nos vea efectivamente nos vea. Como también, saber cómo y dónde denunciar algo que afecta a niños y jóvenes.
  • Entender que los niños y jóvenes tienen intimidad y los papás debemos ser el ejemplo para que ellos aprendan a respetarse. Preguntarles si quieren salir en una foto, hacerlos partícipes de las decisiones sobre su vida, no dedicarnos a ordenar todos los aspectos de su vida, como también entregarles las herramientas para que puedan ir discerniendo. Esto claramente de manera progresiva. Cada cosa con su ritmo y su edad. Estamos criando a seres humanos, no a animales en estado salvaje o plantas.
  • Hablar sobre los temas que más causan conflictos como las drogas, el sexo, el carrete, el alcohol, las personas que nos hacen daño o las personas tóxicas, como alejarse de aquellas “malas juntas”. Y conversar desde el diálogo no desde imponer una visión del tema.
  • Escuchar a los niños y jóvenes: y eso lo digo en serio, no se trata de poner la cara y tener una conversación estilo “bien hijo cuéntame que te pasa” poner cara de interés y luego terminar “gran conversación”. Me refiero a escuchar y a observar todas sus actitudes, sin juzgar, ser un oído abierto a sus problemas e inquietudes. Si no tienes esta capacidad entonces trabájala, busca ayuda de un especialista, lee en internet, pero no te quedes mirando al espejo diciendo “no soy capaz de escuchar a mi hijo”.

Aprovechemos estas instancias de pánico colectivo para mejorar como padres y madres que somos.

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