Los míos, Maternidad, Salud y Lactancia

Me cansé de dar teta

Tal y como lo leen: me cansé de dar teta. 

Dar teta es agotador física y mentalmente hablado. Y créanme que después de una primera lactancia de tres años y otra de dos años y medio, de a poco la paciencia se me ha ido agotando progresivamente.

Como les conté, tengo una enfermedad maldita llamada fibromialgia y me la diagnosticaron hace casi dos años. La he tomado desde el lado propositivo y he aprendido muchas cosas de mi cuerpo, de cuanto soy capaz o no de aguantar.

También he aprendido cómo debo encaminar mi alimentación para poder tener energía y frenar esos inconvenientes malestares sin tener que estar dependiendo de fármacos, y todo súper bien. Pero llevo un ritmo de vida muy fuerte y dar pecho pucha que cansa.

Si cansa. No es tan lindo como parece, ni mucho menos de catálogo. Duele, cansa, tu hijo se mueve y un largo etcétera que se parece más o menos a una de esas monas del National Geographic con la teta estirada como chicle, como gráfico acá abajo.

lactancia materna

Y cansa, cansa porque dar teta te gasta entre 500 a 800 calorías diarias en reposo, más mantener la casa, trabajar, hacer ejercicio, andar detrás de las niñas, pensar en las tareas del colegio de la mayor, tener que sentarte a dar teta mientras sabes que debes hacer el aseo porque hasta Mamá Cerdita tiene la casa más limpia que tú, porque además trabajo y me resta tiempo para hacer cosas que debo hacer -trabajo desde la casa como freelance-, porque, en especial en la noche me da tanto sueño dar teta que, esa hora loca que tengo para avanzar termina en un plácido sueño (por lo menos la Olivia se duerme y no sigue batallando).

Y muchas veces me cuestiono la lactancia extendida, no haberle metido “su relleno”, acostumbrarla desde antes a la mamadera y todas esas cosas que mi mamá se encarga de recordarme cada cierto espacio de tiempo.

Pero ¿estaría yo tranquila si hubiese hecho todo lo anterior? Y la verdad es que no. Creo que no estaría tranquila. Obvio que cansa dar teta pero también creo fielmente en los beneficios futuros tanto en la salud como en el desarrollo emocional de los dos hijas.

Con ambas tuve lactancias extendidas y se pasan por momentos terribles, en especial cuando sufres de agitación del amamantamiento -ya hablaré de mi experiencia-, pero poco a poco puedes ir tomándolo como un momento de calma dentro de toda esta locura que es la vida actual.

La lactancia extendida igual es una forma de entender los procesos de los niños y que ellos sabrán cuando es el momento en que ya no quieren más y que están preparados para no depender del pecho materno.

Y ustedes ¿cuál ha sido su experiencia?

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