Los míos, Maternidad, Vida Cotidiana

#Maternidad Cuándo sientes que a tu día le faltan horas

Cuestiones de la vida me llevaron en Octubre del 2016 a quedarme sin pega. Por lo menos me quedé con plata para poder sobrevivir un par de meses, pero sin “pega estable”, esa que te hace tener un horario, un sueldo fijo a fin de mes, una liquidación de sueldo, salud, imposiciones, una supuesta estabilidad, que cuando tienes niños se aprecia.

Tomándome un jugo para pasar el dolor de cabeza
Tomándome un jugo para pasar el dolor de cabeza

Es verdad, antes de ser mamá no me preocupaba mucho el tema del contrato, ni tampoco de tener cotizaciones, ni siquiera de boletear, para qué… si aún faltaba para ese tiempo.

Desde Octubre del 2016 tomé un poco obligada la decisión de trabajar desde la casa. Nunca lo había hecho porque reconozco que soy muy desorganizada. La casa me la gana, pero tampoco tengo don de dueña de casa, ama de llaves, devota, que tiene la casa impeque con dos movimientos de su nariz.

Soy cientista político -wannabe- pero deformada profesionalmente en community manager. Llevo más de 6 años en esto, conozco las redes sociales con harta propiedad y si bien no he tomado ningún curso, mi experiencia me avala. Pero me avalaba a trabajar desde mi oficina, con un horario, jefe a cargo, jefe que revisaba mi material, tenía un horario de almuerzo, sabía cuánto me demoraba hacer cada cosa.

cansadaFue difícil acostumbrarme a estar en casa trabajando, porque fácil no es. Muchas veces se mezclan las cosas, prefieres colgar ropa a enviar una tropa de mails a tus clientes porque si ves la casa ordenada te concentras mejor. Acostumbrarme a salir de casa a la hora correcta, intentar estar a la hora en mis reuniones, coordinar mis reuniones para las horas en que las niñas permanecen en el colegio/jardín.

Y así, con la confianza del técnico, tuve que lanzarme a la vida de trabajar desde casa.

Hoy escribo a las 1:30 am, porque me desvelé. Si, me desvelé.

No podía seguir durmiendo del calor, de la pana en la que estoy laboralmente -tengo mucha pega pendiente-, que mi vida se volvió una locura cuando las niñas salieron de vacaciones. Hoy llegué de mil reuniones, trámites, tenía que seguir trabajando pero ahí las niñas me recordaron que estaban primero. Mi mamá, quién es la que me apaña y me apoya en esta loca misión de trabajar desde la casa, hizo el intento de que yo me pudiese sentar 10 minutos en mi oficina para enviar los últimos mails, de responder una tracalada de mensajes pendientes de mis cuentas.

En este punto del día pensé en volverme mono.

Feña está trabajando 24/7 y no tengo más manos que las de mi mamá, y las enanas manos de las niñas para pedirme todo lo que podrían EVENTUALMENTE pedirle a mi mamá.

Cansa, mucho. A mi día todos los días le faltan horas, minutos, tiempo, para poder hacer las cosas tranquilas, sin la desesperación de la entrega. Aunque debo ser honesta, muchas semanas la he tenido fácil. las cosas sale y no me demoro y otras, como hoy, como ayer, estoy de guata frente al computador con una lista de interminables y de entregas con deadline.

Si estás leyendo esto y te sientes agobiada, tranqui, yo también lo estoy. Pero sé que es una temporada y que después estaré mejor. Que todos tenemos full entregas, si estás en oficina comienzan los deadlines, trabajar desde la casa es lo mismo.

Si estás pensando en trabajar desde la casa te cuento que este camino no es fácil, que es pre requisito ser ordenada, incluso extremadamente ordenada, porque los horarios de desayuno, almuerzo, once y cena se mezclan, porque te quedas hasta las 2 am escribiendo o cociendo o haciendo los almuerzos o el aseo para que al día siguiente no tengas que hacerlo y puedas sentarte a trabajar, y hay días que te duermes sabiendo que tienes un alto de trabajo por hacer y entregar a las 8 am del día siguiente. 

Y si no trabajas remuneradamente, tranqui, también colapsa ser dueña de casa 24/7, cansa vivir en función de las camas, de los almuerzos, de los desayunos, de los pisos sucios, de los juguetes esparcidos por todas partes.

Pero en cualquiera de los modos en los que estemos, ser mamá es genial. Recibir los besos, abrazos, cariños, los papeles pintados con tremendos corazones, los ojos de admiración, los gracias mamá.

Solo deseo 2 horas más para mi día.

familia
Hecho de menos estar aclanados

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