Maternidad, Salud y Lactancia

El apoyo psicológico que deben tener los niños con cáncer

El director del Hogar Oncológico de María Ayuda, Damián Enríquez, quien es psicólogo de la Universidad del Pacífico y especialista en psico-oncología, conoce bien la realidad de las familias de niños con cáncer, una experiencia que tiende a ser muy dura para los padres y familiares, debido a la asociación que existe del cáncer con la muerte.

cáncer infantil“Rara vez un padre o madre está preparado para visualizar la posibilidad que un hijo fallezca antes que ellos. Ante esto, dentro de las principales recomendaciones que se podrían señalar, es que los padres no deben atribuirse culpas innecesarias por la enfermedad de su hijo”, comenta Enríquez.

El especialista indica que también es importante normalizar la condición de hijo y niño del paciente. “Hay que considerar que el tener una enfermedad no lo exime de sus derechos y responsabilidades, como son hacer sus deberes escolares, permitirle jugar y sociabilizar, etc.”, advierte.

Sobre la intervención psicológica, explica que en los niños es variable, dependiendo de cómo afronten la enfermedad. “En mi experiencia personal, los niños pequeños a simple vista no manifiestan muchos síntomas psicológicos, presentando principalmente ansiedad por separación e irritabilidad, que suele estar asociada a los tratamientos, y algunas conductas regresivas esperables, por lo que la intervención va muchas veces asociada al afrontamiento del contexto hospitalario y los tratamientos”, plantea el director del Hogar Oncológico de María Ayuda.

Frente a esto, el psico-oncólogo comenta que el juego es un elemento muy importante. “Muchas intervenciones se realizan con los padres, tanto a nivel de psicoeducación como de estrategias parentales, para que puedan abordar de mejor manera algunas conductas esperadas en los niños, pero que los padres no tienen conocimiento de cómo manejarlas”, señala.

Cáncer en adolescentes

En el caso de los adolescentes, el psicólogo de la Universidad del Pacífico explica que la enfermedad tiene mucho más impacto en su identidad que en los niños menores, por lo que pueden manifestarse de manera más visible síntomas de ansiedad y depresión, expresándose en irritabilidad. “También en ellos son más reconocibles las conductas regresivas, pudiendo volverse sobre demandantes de sus padres, lo que provoca mucho desgaste en ellos como cuidadores”, afirma.

El aislamiento es otro elemento que se observa en los adolescentes y también hay que prestarle atención. “Si bien es parte del propio proceso del desarrollo del adolescente, en esta enfermedad puede verse intensificado”, dice el experto, quien agrega que en esa etapa ya hay un concepto más concreto y realista de la muerte, lo que lo lleva a confrontarse con temores muy profundos. “Es por ello que en adolescentes las intervenciones pueden ser más directas, indagando en las preocupaciones, temores, inquietudes, etc., que puedan existir”, concluye el director del Hogar Oncológico de María Ayuda, Damián Enríquez.

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