Crianza, Maternidad

#Maternidad Ir al cine con Sofía y Olivia -y no morir en el intento-

cineRecuerdo la primera vez que fuimos al Cine con la Sofía. Nos invitaron de Oreo a una función especial del Libro de la Selva, pero la original, en 2D y todas esas cosas.

Con Fernando teníamos miedo que la Sofía se asustara porque en realidad, ir a un lugar tan grande a oscuras y con el volumen del audio a todo chancho era un poco apocalíptico -según mi mirada de madre aprensiva-.

Le explicamos a qué iría: que apagarían las luces, que mamá y papá estarían a su lado, que no tenía que preocuparse, habían cabritas y bebida, que si ella no quería seguir en el cine nos avisaba. Hicimos plan A, plan B y plan Z. 

En ese tiempo no estaba Olivia, así que seguíamos siendo los padres aprensivos de siempre, jajaja.

La película comenzó y ella estaba fascinadísima por ver un clásico en una pantalla tan grande. Yo lloraba de emoción porque no recordaba la trama y el mensaje que entregaba, además es genial hacer esas primeras cosas con los hijos. Es genial sentir la emoción que sienten ellos de comenzar nuevos capítulos.

Después de eso, Sofía se volvió adicta a las películas, jajaja. 

Cuando nació Olivia, volvimos a ver todo apocalíptico. Pensamos que nunca podríamos volver a ir al cine, porque llevar a una guagua tan chica era algo como de “malos papás”.

Nos duró como 4 o 5 meses. 

Olivia tenía algo así como 6 u 8 meses y Sofía quería ir a ver INTENSA-MENTE. Bueno, nosotros también. Y como JUSTO había una promoción de lunes, son aventuramos a ir a la película con Sofía y Olivia. Nuevamente el panorama apocalíptico: lloraría toda la película, se asustaría, tendría que salir corriendo a cambiarle el pañal, porque siempre, pero SIEMPRE se hacen caca en los momentos más insospechados.

Y nos volvimos a equivocar, menos mal.

Olivia pasó al pecho toda la película, se durmió Z, por ahí yo también jejeje, Fernando soltaba un par de lagrimones con la historia de Alegría y Tristeza y Sofía salió flipando del cine, porque no podía creer lo maravilloso que fue ver INTENSA-MENTE en pantalla hiper-mega-super-grande.

Pasó el tiempo, y mi querida amiga Anita, socia accionista de una cadena de cines, me regaló dos entradas para ir. Con Fernando las guardamos como hueso santo pensando en ir los dos solos -CUEK-, pero nada hacía sospechar que terminaríamos yendo nuevamente con las niñas cuando cachamos que estaban por vencerse, al día siguiente.

Nos pusimos de acuerdo y nos juntamos para ir por las niñas a casa de mi madre. Esta vez Olivia tenía 1 año 8 meses, ya camina sola, casi le falta calentarse la comida en el microondas y solo avisar que se va de carrete. Nuevamente “panorama apocalíptico”: Niñas sin asustarse, las luces se apagan, pechuga en mano, si se aburre la Oli salgo con ella, etc etc etc. Esta vez no llevábamos cabritas ni bebida porque el par de patudos nos zampamos DON combo de Burger King, todo MUY saludable.

Buscando a Dory fue la seleccionada. Le embolinamos harto la perdiz a la Olivia con Dory para que por lo menos se quedara 15 minutos quieta.

No fue tan grave, por ahí le pegó una patada sin querer al señor que estaba adelante o le pasó a llevar el pelo. Pedimos las DISCULPAS del caso -obvio-.

Y sabe, no fue nah muy traumático. Obvio, Olivia solo cachó las parte donde estaba Dory, yo me dormí varios momentos -tengo doñas lagunas de la historia-, Sofía y Feña lo pasaron chancho. Feña no tanto porque igual nos fuimos turnando a Bebetzilla.

Consejos

Pensar en modo apocalíptico. Prepararte para el peor de los escenarios.

Elegir, OBVIO, una película de niños/as.

Tener algo para meter al buche: cabritas, bebida o cualquier menjunje para entretener a las niñas cuando estén medias inquietas

Asegurarte de pedir disculpas a quién molestes o tu hijo moleste, por más que sea una película para niños y hayan niños que se comporten como niños, creo que es una manera de tener cortesía con el otro.

Tratar de ir a una hora en que los niños estén en modo calma, es decir, a las funciones de noche. Sueña tirado de las mechas, pero va a ser más fácil que tu hijo se quede “quieto” cuando su cuerpo se prepara para dormir a cuando está con la pila cargada.

 

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