Maternidad

#Maternidad Los primeros días

volvió marzo​Y como dije en mi post anterior: LLEGÓ MARZO

Si, así como lo leen. Y con marzo llegan los primeros días del colegio, adaptaciones de la sala cuna y la temida vuelta a la rutina de los niños y niñas.
Sabía que esto pasaría. Desde los 8 meses Sofía va a la sala cuna, luego jardín infantil y el año pasado vivió su primer día de colegio en pre-kinder. Me preparé y armé hasta los dientes. Tenía dos opciones plausibles en mi mente: o quedaba la cagada (niñas llorando, dramas mañaneros, acostadas tarde, llantos desconsolados a la salida y un sinfín de opciones terribles que muchas familias viven) o que todo saliera muy tranquilo y relajado, paz y amor.
 
Me quedé con el primer panorama, el del terror. Así cualquier cosa que pasara sería “normal”.
Y parece que hice bien.
La Sofía entró a comienzos de marzo, lo bueno es que volvería con sus mismos compañeros, con la misma tía, incluso a la misma sala. Fue complicado levantar a las masas, porque las masas estaban con turno de noche pero conseguimos llegar a la hora y acompañar a la ratona grande en su primer día, sin llantos, sin caras largas, muy por el contrario, con la felicidad de recibir el primer de colegio. La pobre ya estaba aburrida en casa y las últimas semanas SOLO preguntaba cuándo entraría al colegio.
Olivia y FeñaEl lunes siguiente entró la Olivia a la sala cuna, decisión requeteultra estirada por cosas del destino, fue difícil entrar al jardín que queríamos el 2015 (mismo que fue Sofía) porque no habían cupos, no se abrió ni un espacio, horror. Tuve que volver a postularla y ahí si quedó.
También me armé el peor panorama. Y la verdad es que ha sido muchísimo mejor que con todo lo que viví con Sofía, que entró a los 8 meses a la Sala Cuna.
El primer día estuvimos con Feña en la sala acompañándola en la adaptación. Ella jugó, tomó altiro el ritmo, comió bastante bien, pero nos perdíamos y ella ahí estaba “mamá, mamá…” – ENTENDIBLE.
Segundo día lo mismo, porque aún le faltaba algo de confianza.
Al tercer día, las tías nos solicitamos a las mamás que bajáramos al patio (hay dos patios, los bebés están arriba) para poder sacar a los niños y además ver cómo se relacionaban solos. Olivia solo lloró un poco (Realmente poco porque lo escuché) y luego se olvidó con los brazos de las tías y el resbalín, jajaja. Fui a mi casa a llorar sola con mi madre. Volví a buscarla con mi mamá ya que ella es la encargada de buscarla en la tarde, y la recibió contenta y luego la felicidad de verme fue impagable. Luego nos fuimos por la Sofía al colegio, quién también me recibió con la media sonrisa jajaja.
Al cuarto día lo mismo, me despedí (siempre hay que hacerlo) y un llantito loco y a la vida. Incluso comió más que conmigo me contaron las tías. Ya estaba lista para comenzar el lunes como jornada completa.

Olivia en la Sala Recomendaciones para enfrentar estos primeros días

  1. Hacerse el peor panorama posible: llantos, gritos, agarrones de ropa, pataletas y demases. No es porque quiera que vivan eso, es porque cuando una se arma el peor panorama posible busca soluciones para el peor de los panoramas. Por ejemplo: si llora conversaré y le diré que volveré a tal hora y que luego almorzaremos y vamos al parque. Si hace una pataleta mantendré la compostura, besos y abrazos, le explicaré que es un proceso y que mamá te ama y que es un momento que no estaremos juntos. El armar el peor panorama posible nos da más opciones de reacción ante las eventualidades.
  2. Siempre despedirse: Es verdad, una se escapa tanto del jardín como de la sala cuna porque cree que así no sufrirán, pero se dan vuelta y no ven a la mamá y “no saben donde están” y paf… se sienten abandonados. Despedirse implica decirles que te vas, que no estarás durante un momento, pero que luego volverás y nos reecontraremos, que estará en un lugar seguro y que mamá lo sabe.
  3. Conocer e informarse de este proceso: Los posibles cambios que se dan en casa, estar atenta a la educación, hablar con las educadoras, que te ayuden a llevar mejor este proceso. No todos los niños se adaptan, pero hay estrategias para ayudarlos a llevar mejor este momento.
  4. Hablar con positivismo de este proceso: Los niños sienten en todo aspectos nuestras aprensiones, muchas veces aunque nosotras no queramos o hablemos a escondidas mal contra el jardín o el proceso del jardín o poner a los niños a sala cuna, piensa positivo (así como la campaña del 2000), cuando pensamos positivo las cosas funcionan mejor. Una canción de que vamos felices, no solo le ayuda a tu hij@ a vivir mejor este proceso sino a ti a relajar la vena y disfrutar un poco.
  5. Dejar de cuestionarnos la decisión de poner a los niños en la sala cuna o en el jardín: No quiere decir que hagas vista gorda, dice que si ya lo decidiste es porque las circunstancias de la vida nos llevan a eso y nada, vivamos tranquilas. Con el ojo al charqui, pero felices. Yo puse a Sofía en el jardín porque tenía que estudiar en la U, con todos los miedos que eso conlleva, pero también porque así le he podido dar mejor calidad de vida a mi hija. Y a Olivia lo mismo, en casa de mi mamá estaba feliz, pero ella estaba cansada. Los abuelos son para el regaloneo no para hacerse cargo.

También soy una mamá que trabaja, y por eso te digo: disfruta el momento. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s