Maternidad

#Maternidad La vida es más como Peppa que como Las Ponys

PeppaHoy necesito un desahogo y así es como lo haré.

Hace tiempo que he leído esta tontera de “culpar a los monitos animados” de las cosas “que hacen los niños” y en especial me ha sorprendido que gente caiga en esta estupidez de hacer campañas anti monitos animados o en este caso particular “Anti-Peppa” . Así como usted lo lee, hay padres haciendo campaña anti Peppa, la cerdita.

Pero les quiero contar algo, la vida es más como Peppa que como las Ponys, así como lo lee.

Me he dedicado cada vez que mis hijas ven monitos a sentarme con ellas y a tratar de entender por qué les gustan y por qué a mi me gustan o me desagradan, porque también hay algunas series para niños que no son de mi agrado pero a mis hijas les gusta.

Y ahí fue cuando me di cuenta que muchas personas le tenían aversión a la famosa Peppa, sin contar que preferían que sus hijos vieran series como las Little Pony’s, Frutillita o esas en que las niñas son todas perfectitas y la amistad todo lo puede (si, Sofía también las ve, pero no quiere decir que me agraden del todo), porque la vida es más como Peppa. 

Los y las niñas se comportan como Peppa (ponga cara de asombro, por favor): tienen mañas, no se quieren vestir, amarían estar todo el día en el barro, tienen hermanos que solo saben decir dinosaurio (o en el caso de Olivia decir: Peppa, agua, ja!, hum!), que no quieren irse a acostar, que hacen “cosas poco tradicionales de monitos”.

Más de alguna vez lo he explicado en grupos, Peppa es una niña de 5 años, con un hermanito de 2 y se comportan como niños. 

Si, las Ponys y Frutillita también me gustan, pero convengamos que no todas las niñas tienen un grupo de amigas, que no todas las niñas luchan por la amistad (Sorry, pero yo tengo con suerte tres buenas amigas que nos vemos el día del níspero, y cuando era chica, el otro seudo grupo de amigas que tenía me hacía bullying – aún recuerdo cuando corrían de mi porque no se querían juntar conmigo en el patio, pero eran las primeras preguntándome si quería hacer los trabajos con ellas).

Y si las Ponys muestran ese lado lindo de ser niñas, de mandarse embarradas y todo es color de arcoiris. Pero la famosa cerdita te muestra como los papás, a pesar de estar cansados, de trabajar, de tener que lidiar con ellos los animan a seguir comportándose como niños y los tratan como seres humanos (¿se han dado cuenta que a los niños muchas personas no los consideran seres?).

Y si, me declaro Peppa-lover porque gracias a ella puedo ir 5 minutos al baño sola, porque me da ideas para enfrentar las pataletas, porque nos reímos de las cabezas de pescado que a nosotros mismos nos pasan, porque prefiero la vida como Peppa que como las Ponys.

PD. Peppa Pig está en Netflix

4 comentarios en “#Maternidad La vida es más como Peppa que como Las Ponys”

  1. Yo me declaro “anti Peppa” simplemente porque con mi marido observamos que afectaba el comportamiento de nuestro hijo (3 años y medio): no sé si era coincidencia o no, pero cada vez que veía esos monitos, nuestro Pitufo terminaba más desobediente, obstinado y gruñón de lo habitual. También dediqué mi tiempo en ver Peppa con él y debo decir que disfruté algunos capítulos, además de que hay vivencias que se aplican a la vida nuestra como familia y son más fáciles de explicar (también me sirvió ver Peppa para entender algunas de las cosas que dice o hace mi hijo “porque la Peppa lo hace así”). Pero después de una rabieta inusual y descomunal de mi hijo decidimos con mi marido no ponerle más Peppa en YouTube ni Netflix, solamente puede verla si aparece en la TV (Discovery Kids) o en la casa de sus abuelas. Y ha servido. Insisto: puede que sea coincidencia, pero es más fácil contener a mi hijo y regular sus rabietas cuando no ha visto a Peppa (y sí ve otras cosas, aunque en general no es muy de ver programas, sino que videos musicales o de autos en inglés).

    1. Pero a lo que voy es a esas campañas anti Peppa porque si y por que no, en el fondo le limitas los monitos, porque probablemente a tu hijo le hacen “mal”, pero no quiere decir que andas por la vida difamando a la pobre cerdita.
      Y lo más importante es que antes de negar te sentaste a entender qué le pasaba a tu hijo y luego tomaste una decisión.
      Gracias Vale por tu comentario 🙂

      1. Es lo mismo que pasa con los “anti-princesas”… creo que todo eso demuestra una comodidad de rechazar lo que no nos gusta y bloquearlo, sin dar espacio a la reflexión o creer que los/as niños/as son esponjas sin cerebro, y sin mamás y papás que los guíen y acompañen.

  2. Yo soy abuela pero recuerdo mucho cuando niña el hacer espuma en el vaso con la pajita el hacer charcos para saltar en ellos (viví mi infancia en el norte) por eso cuando veo a mis nietos disfrutar con sus travesuras me río y me gusta
    Además sus padres y abuelos dejan mucha enseñanza a los pequeños

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