Maternidad

#Maternidad Trabajar con las niñas en la casa

Ayer en mi trabajo tuvimos un grave problema con internet, aún no llegaba al metro cuando me avisaron que mejor que me devolviera a la casa porque la verdad es que no había internet y había que trabajar desde el hogar. Yo feliz. Me dije: “la Sofía pidió con tanta fuerza que me quedara en la casa que lo logró, jajaja”.

hijasAntes había salido, mi madre vino a cuidarlas a la casa, yo arreglé mis cosas. Tranquila, mentalizada en un nuevo día trabajo, pero el mensaje cambió mi trayecto, para bien, aunque también a un complejo panorama: trabajar con las niñas en casa.

Olivia aún toma pecho, por lo que cada vez que me ve me convierto en una teta andante, entonces pum! me agarra y pecho. Trato de evitarlo cuando necesito hacer algunas cosas, pero la verdad es que no se puede, casi imposible. Solo con mi madre es capaz de tomar un poco de mamadera.

Bueno filo, a devolverse. Mi corazón se devolvía tranquilo, porque al fin tendría un día con mis niñas, sin nada que nos apurara, pero también me sentía con el agobio que tenía que trabajar.

Mi santa madre me dijo que se quedaría conmigo mientras yo avanzaba en el grueso de la pega, pero solo les diré que una mamá en casa es que básicamente, a pesar de que puede estar todo el mundo con brazos para ayudar, los de mamá son los primeros y los más importantes.

No importa, lo puedo tolerar.
Fue una locura, entre la Olivia con maña porque quería pecho, porque ¡OBVIO! no iba a tomar leche en mamadera si ¡está la mamá en casa!, la Sofía por lo menos se entretiene haciendo dibujos, armando legos o viendo monitos. Yo como loca tratando de obviar los ruidos externos, porque no les mentiré, en mi trabajo enchufo los audífonos y listo, vamos trabajando, pero acá NO, imposible obviar los llantos, los gritos, las risas, los besos baboseados y todo lo lindo que hacen las ratonas.

Ya, logré llegar al almuerzo, las alimenté, logré cocinar, mi madre emprende rumbo mientras yo como. Me queda la tarde ¿lo lograré? Si, obvio.

Como era de esperarse, la tarde fue bastante más tranquila. Como tenía el grueso de mi trabajo hecho, el resto lo podía hacer por tandas, pero aún así fue complejo. Me mentalicé y mientras las niñas veían a Santa Peppa de Asís yo avanzaba, jugamos, besos, abrazos, de nuevo al PC. Así me las batí hasta las 17:30 horas, con la satisfacción de haber sobrevivido.

¡Si, lo logré! Fue duro, complejo y todas esas cosas, pero lo logré.

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