Maternidad

#Maternidad Re-DESCUBRISE como madre

Estos son los momentos de cansancio extremo que me hacen meditar sobre mi vida, sobre las decisiones que he tomado, muchas veces me dan ganas de mandar todo a la punta del cerro y dedicarme solo a hacer una cosa: ser madre.

Yo, si yo, antes de ser mamá

Pero recuerdo que no soy Farkas, ni mi apellido es Matte, ni mucho menos Angelini, por ende debo seguir dándole.

En estos puntos son cuando pienso en cuanto he cambiado como mujer desde que fui madre. No solo físicamente sino también emocionalmente, sentimentalmente. Como mis prioridades simplemente no son las mismas. Como he aprendido a despojarme de un montón de cosas que antes no hubiese tranzado ni en pelea de perros.

Las mujeres no nacimos para ser madres, decidimos serlo (por favor que no se mal interprete), me refiero a que tenemos que aprender a convivir con nuestros miedos, con nuestros objetivos, con nuestras esperanzas, con las ilusiones, con lo que nos venden y también con lo que no.

Antes de ser madre cosas como comprarse cuadernos, lápices o una polera nueva tenían muchísima más prioridad que llegar a la hora a dejar a la Sofía al colegio.

Ordenar mi pieza no era importante, ahora si, mantener por lo menos el living limpio. Ahora si es importante tener la loza lavada para poder llegar y tomar una taza y servir la once.

Ahora si es importante llegar a la casa, no quedarse dando vueltas o irse a ver a un amigo. O irse de shopping. No sé. Quizás andar detrás del pololo de turno, o andar llorando a mares porque “no me querían”.

Si, hay varias cosas que hecho de menos de “mi vida antes de ser mamá”, la tranquilidad de estar echada en la cama un domingo y ver películas hasta quedar con los ojos cuadrados, ir a taller de la cosa que se me antoje sin tener que vivir en ese raro equilibrio de ir con las niñas a talleres o en su defecto buscar a alguien que las cuide. Tener “esa libertad” de la vida. De poder mandarte a cambiar cuando las cosas no parecen ir como tú quieres.

Yo, ahora, mamá. Seria. Para que no digan que no me impongo (jajaja)

Pero siendo mamá he aprendido que puedo compatibilizar, que maduré y puedo seguir aprendiendo, que mis límites no existen, que puedo tener “esa libertad” con ellas, he aprendido a ingeniármelas más que antes, tengo más creatividad para salir de situaciones complejas. Sigo sintiéndome libre con ellas. La maternidad me dio una visión linda de la vida, de sentirme realmente amada. De haber formado mi familia, de sentir mi casa como un verdadero refugio, donde ahí está la real vida.

Mi vida dejó de ser otros, o la Universidad o el trabajo. Mi vida es mi familia, el resto es parte de mi vida.

Así me siento con mi maternidad

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