Maternidad

#Maternidad Reuniones de apoderados o cómo conocer la fauna de padres

Arriesgo demanda. Así que buscaré abogado antes de publicar esta entrada.

Me encanta ir a las reuniones de apoderados a pesar de que reconozco que antes de disfrutarlas me generan una reverenda lata, que luego mejora cuando me acuerdo de todo lo que escribiré a continuación.

Una de las labores como padres que debemos cumplir, aquellos que tenemos hijos en edad escolar, es asistir a ese tipo de reuniones para “informarnos” de como va el grupo curso como también de conocer quienes son las joyas de papitos de los niños que son compañeros de tus hijos, organizarnos como curso para las actividades, para las salidas, para los paseos, para los cumpleaños y un laaaaaargo etc.

Les llamo fauna de papás porque en realidad hay todo tipo de papás: desde aquel que va porque la señora se lo calzó hasta aquel que sabes que será el apoderado cacho todo el año, el que le pondrá el pero a todas las cosas. Aquí van algunos:

Existen los papás que levantan la mano para todas las actividades (me sumo a este grupo, porque me encanta la tontera de ser partícipe de estas cosas) y que algunas veces acaparan más de lo debido.

Existen los papás que preguntan puras obviedades. Si cosas que son pura lógica que no necesitan una cuarta, ni quinta vuelta. Que todo está super bien explicado y el 90% de los papás entendió pero que él no. Y perdemos 10 valiosos minutos explicando todo de nuevo.

Existe, como lo mencioné anteriormente, el papá cacho. Ese papá que siempre tiene un pero para todo. Que no está ni ahí con participar en las actividades pero que también quiere meter la cuchara para puro cagar la onda de lo que se está hablando.

Existen los papás fantasmas, esos que creo que nunca los viste en reunión y cuando aparecen son como un milagro (no ahondaré en sus razones, pueden ser muy válidas).

Existen papás bueno pal webeo que quieren salir a carretear después de la reunión de apoderados (aprovechando que los cabros están todos encargados en casa, también me incluyo en este grupo).

Existen los papás que vive en negación: su hijo nunca fue. Nunca, jamás en la vida. Su hijo es un pan de dios y todo el resto tiene la culpa.

Existen los papás que no sueltan el celular, a pesar de que su horario de oficina ya pasó y más encima está jugando Candy Crush. Que necesitan tenerlo en la mano y que hablan con él en la mano. Quizás me podría whatsappear para saber que están diciendo en la reunión.

Lo peor de todo esto es que cuando hay reunión de apoderados, la profe habla, todos callados, se levanta la o le presidente de curso y a todos se les olvidó eso de levantar la mano para hablar y que debemos enseñar “respeto” en nuestros hijos. Y después se preguntan por qué son tan atrevidos los cabros ahora. Jajaja.

Ya… ¿Se me queda alguno en el tintero?

PD. Tómesela con andina… si las reuniones de apoderado son entretenidas. Además tendrás que convivir con esos personajes durante todo un año, por lo menos. En el peor de los casos unos 14 años.

 

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