#Maternidad Un nuevo parto, una nueva experiencia

MATERNIDADHa pasado más de un mes desde que caí nuevamente a urgencias por la colestasis que me afectaba. Complejo, porque ya había cumplido 37 semanas y ya me podían adelantar el parto (algo que siempre supe desde que me diagnósticaron. Si quieres saber más sobre la colestasis haz clic AQUÍ).

Después de una noche esperando los exámenes y lo que me dijeran los médicos pensé muchas cosas: primero que era afortunada de tener un embarazo medianamente saludable. Muchas de las chicas que estaban en Alto Riesgo tenían síntomas de pérdidas, dolores continuos, alzas de presión, etc.

Segundo también agradecí tener a un compañero todo terreno, que tuvo que bancarse hacer un millón de trámites importantes para la familia que JUSTO se debían hacer esa semana. Y también tener una mamá que se quedó con mi Sofía toda la semana que estuve hospitalizada.

Esa mañana el equipo médico me dijo que ya era hora, que mi bebé estaba bien y que no podía seguir con los tratamientos paliativos para la colestasis, ya que el único remedio era el parto. Pregunté a todo el equipo mil y una vez si la inducción podría terminar en cesárea y amablemente todos me respondieron que no, que podía tener mi parto normal.

Me hicieron dos inducciones: la primera se frustró ya que no avancé absolutamente nada, claro, si mi cuerpo aún no asimilaba que debía hacer nacer a mi pequeña. Fue frustrante ya que tanto Fernando como yo queríamos que naciera pronto y sin mayores complicaciones. Me volvieron a subir a Alto Riesgo y otra noche más de vigilia y con contracciones.

Segundo día, tenía 3 cm de dilatación pero todo estaba igual. Yo hubiese preferido que me enviaran para la casa pero no era posible. No importa, volví a hablar con el equipo médico quienes en todo momento me apañaron y me dijeron que podía tener un parto normal, idealmente sin anestesia, y que ellos me apoyarían en mis decisiones. Incluso el matrón que me atendió les explicó a las chicas estudiantes que debían apoyar a las madres que llegaran con su película clara.

Así es como, después de que me pasaron un poco de oxitocina, me llevaron a la sala de ejercicios donde pude estar arriba del balón kinésico TODO mi trabajo de parto, relajada, riéndome de cómo se dieron las cosas, que mi pareja me hiciera bromas, estar full acompañada, con música, feliz. Así me sentí. A pesar de que mi trabajo de parto no avanzaba casi nada.

Fernando estaba muerto de hambre y yo también, desgraciadamente no pude comer más que un par de jaleas (que las encontré el mejor manjar del mundo, jajaja). Él se fue a almorzar y yo arriba de la pelota (literalmente) con los monitores y la oxitocina pasando por mis venas. ¿Anestesia? Nada, yo estaba como tuna, dolores medianamente aguantables.

Seguí así toda la tarde… como hubo cambio de turno, llegó otra matrona que siguió la misma línea y seguimos. Pero no avanzaba.

Le señalé a la matrona que ya estaba cansada y ahí me explicó que el siguiente procedimiento, para que siguiéramos en la línea del parto normal era la rotura de bolsa. Por un lado tuve algo de miedo, pero por otro también me sentí tranquila que así podríamos seguir avanzando.

La verdad no podía seguir esperando a que mi parto avanzara solo. La colestasis no sólo podría dañarme a mi sino también a mi Olivia, quién de alguna u otra forma siempre sentí que quería salir antes de tiempo.

Así es cómo me rompieron bolsa y todo avanzó increíblemente rápido. Fernando se había ido para descansar un rato y comer, porque los hombres también se cansan y yo me quedé con la matrona y las estudiantes.

Siempre estuve acompañada de las estudiantes que me prestaron sus brazos y sus manos cuando las contracciones siguieron su curso y el dolor de apoderó de mi, cuando dejé de controlar las contracciones y me comencé a asustar. En ese momento pedí analgesia, si, porque no podía más, me había descontrolado y no podía calmarme. La matrona me fue y me dijo que tratara de todas formas de estar tranquila que el anestesista ya llegaba. 

Sentía ganas de pujar, sentía una gran presión en la parte baja y poco a poco iba sintiendo como era el momento. El anestesista voló, prepararon todo, yo estaba lista, tenía 8 cm de dilatación y la cabeza de mi Olivia se asomaba y era la hora. La primera dosis de anestesia calmó el temor que se había apoderado de mi. Justo llegó Fernando y nos reímos, era EL MOMENTO. 

La analgesia no me quito las contracciones ni me inmovilizó, sólo no sentía el dolor. Entramos a la sala de parto y en ese momento la matrona nos dice: ¿quieren luz apagada y con música? Asentimos, queríamos que naciera en un lugar lo más tranquilo posible.

Ella con unas manos increíbles hizo un masaje en mi canal de parto dándole espacio entre cada contracción para que naciera Olivia. Me impresionó, pude ver todo. En mi espalda estaban los brazos de Fernando ayudándome a pujar. La música que había era tan linda que me siguió relajando.

De repente sentí un peso menos, era la cabeza, ahí estaba, faltaba un pujo, pero mi hija venía con doble circular y tenían que sacarle su cordón antes de seguir. 

Último pujo y la vimos. Apego inmediato, vi su pielcita blanquita, era/es hermosa, no lloró, simplemente nació. Con Fernando lloramos, porque era algo que queríamos vivir juntos y pudimos vivirlo juntos. En ese momento explotamos de amor por Olivia. Luego vino el alumbramiento y también vimos su placenta, esa cunita que la cuidó por 37 semanas.

La comenzaron a limpiar y ahí lloró, como diciendo déjenme tranquila. Siguió pegadita a mi pecho, me la pusieron inmediato a mi pecho y mamó con ganas, siéndose acogida en esta familia que recibía a esta nueva integrante. 

Fue impresionante, lloré, abracé a la matrona y le di las gracias porque pude sanar el parto de Sofía y vivir un nuevo parto.

Siento hasta el día de hoy esa emoción de ver nacer a mi Olivia, de sentirme empoderada de mi parto, de sentirme respetada y sentirme mujer.

¿Usted cree que tuve un parto en una clínica? Pues déjeme decirle que no, fue en el Hospital San Borja Arriarán, con los matrones Carlos Espinoza y Karen Molina, incluyendo a las alumnas de la Chile que me acompañaron. Y si algún día llegan a leer esto déjenme volver a darles las gracias, ya que lo hice formalmente a través de la OIRS. Así como tenemos el derecho a reclamar, también tenemos el derecho y deber de felicitar.

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2 comentarios en “#Maternidad Un nuevo parto, una nueva experiencia

  1. Marce dijo:

    Me encanto leerte y Felicitaciones por tu hermoso parto!
    Toda la luz para tu porotina, yo me preparo aun (6to mes) y me encanta leer a las mujeres empoderadas me llena de ganas!
    cariños

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