Quise ser Carrie Bradshaw

CarrieSiempre soñé con comprarme un mac y tener ese departamento de soltera de Carrie, llegar después de un carrete con las amigas, sacarme los tacones y escribir sobre mi último amor o sobre la vida de mis amigas, pero la verdad, es que tengo un departamento con mi pareja, una hija hermosa y revoltosa, y nuevamente estoy en espera. No uso tacones porque tengo pie plano y dañan mis pies, no tengo muchas amigas y las que tengo también tienen hijos, jajaja, y cuesta un mundo coordinarse para “salir a carretear” (más conocido como salir a tomar una cosita poca y volver temprano a la casa), vivo en el Centro de Santiago, lo menos parecido a New York. 

Trabajo en un diario frente al computador y he dejado de escribir, de entrenar mi redacción porque casi no tengo tiempo para pensar en eso. La mitad de nuestra casa está armada con regalos que grandes amigos, porque no teníamos un peso para una mesa o un futón. Dormimos casi 2 meses en una cama de 1 plaza y media, con las sábanas que me traje de casa de mi madre. Tengo un walk-in-closet pero está lleno de ropa y no necesariamente mía, ni tengo esos espectaculares zapatos de la primera película, cuando se casa con el millonario. Feña, no es millonario, trabaja 24/7 como la mitad de este país, en turnos muchas veces agotadores, pero es el amor de mi vida y tiene un buen trasero. 

No gano dinero por mis columnas, es decir, si, pero se me olvida escribirlas para un diario nacional, porque en general, no tengo más tiempo del que ya me hago para hacer la cantidad innumerable de cosas que hago.

He tenido suerte al verdad, mi vida es bastante más movida de lo que yo pensaba, pero si, aún me gustaría ser Carrie Bradshaw.

 

P.d.: no tengo el pelo rubio, ni menos ondulado. Creo que tampoco me lo volvería a teñir.